Caminaba por la vereda de la plaza, al ver un banco vacío, me detuve a descansar. Sentado allí extendí mis brazos sobre la madera del ancho respaldo; levanté la vista, y observé un cielo celeste atrapado entre las hojas y ramas de los árboles. Una densa nube blanca se estiraba en lo alto, formando una angosta manga que se estiraba en la cola del avión de pasajeros que iba rumbo al norte. De pronto desapareció entre las hojas que cubrían las ramas que se extendían en la copa del árbol. Bajé la vista, y sentí algo raro. Palpé la zona del bolsillo del pantalón, y asombrado noté que faltaba mi billetera, también mi reloj pulsera, mi anillo y el teléfono celular. Rápidamente me levanté del asiento y observé a dos jóvenes, que subieron a una moto y pude ver que el rodado se perdía a lo lejos dejando por detrás, una manga angosta de humo color blanco y celeste, que se disipaba en el aire. Vi crecer la angustia y la bronca, porque estuve distraído.
//alex
El Distraido
Autor: Victor Durand
(3.68/5)
(843 puntos / 229 votos)
Cuento publicado el 08 de Noviembre de 2014
Otros cuentos de humor que seguro que te gustan:
- Una historia sorprendente
- Todo lo indicaba
- La ultima chela del desierto
- Como las piernas de messi
- Definición de amor.
¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)
Últimos comentarios sobre este cuento