Había una vez 4 hermosos ángeles llamados tierra, fuego, agua y aire. La tierra regalaba frutos a los hombres y animales para que se alimentaran y sobrevivan, el fuego regalaba su calor a todos los niños que no tenían una casa donde dormir, el agua calmaba la sed de muchos ancianos que se encontraban enfermos, y el último ángel, y el muy querido por todos brindaba un viento con el cual movía a las nubes y así cubría el sol para que no quemara el rostro de los campesinos que labraban la tierra.
Había una vez 4 hermosos ángeles llamados tierra, fuego, agua y aire. La tierra regalaba frutos a los hombres y animales para que se alimentaran y sobrevivan, el fuego regalaba su calor a todos los niños que no tenían una casa donde dormir, el agua calmaba la sed de muchos ancianos que se encontraban enfermos, y el último ángel, y el muy querido por todos brindaba un viento con el cual movía a las nubes y así cubría el sol para que no quemara el rostro de los campesinos que labraban la tierra.
Un día el ángel aire se presentó ante Dios, su padre, y le dijo: “Señor, quiero seguir alegrando a los hombres pero, por veces los seres de la tierra me suplican que los ayude; entonces Dios le respondió: “Querido aire, cuáles son los problemas que has visto en la tierra; en ese momento el aire lloro y lloro y le dijo a Dios:
- Los niños que venden en las calles, por las noches tienen mucho frio, yo quisiera soplar menos.
- Los pobres campesinos tienen mucho calor cuando labran la tierra; yo quisiera soplar más para poder darles frescura en su rostro y no soporten los rayos del sol.
- He visto a los aviones que están a punto de caerse y muchas personas mueren, yo quisiera que me des mucha fuerza para soplar mucho más y así salvar a tanta gente inocente.
- Algunas aves quieren desplazarse por temporadas a otros lugares, yo quisiera poder ayudarlas soplando para que ellas logren volar con más rapidez hacia su destino.
Muy bien, le dijo Dios al aire, yo veo que eres un ángel muy bueno y te solidarizas con los demás, tu fe podrá salvará a los hombres de la tierra, por eso yo te concederé todas tus peticiones, ahora si regresa y sigue ayudando a todos los seres.
El aire regresó a la tierra muy contento y siguió sus actividades diarias.
//alex
El bondadoso ángel aire
Autor: Juan Gabriel Marcelo Lalupú
(4.11/5)
(1432 puntos / 348 votos)
Cuento publicado el 08 de Enero de 2011
Un día el ángel aire se presentó ante Dios, su padre, y le dijo: “Señor, quiero seguir alegrando a los hombres pero, por veces los seres de la tierra me suplican que los ayude; entonces Dios le respondió: “Querido aire, cuáles son los problemas que has visto en la tierra; en ese momento el aire lloro y lloro y le dijo a Dios:
- Los niños que venden en las calles, por las noches tienen mucho frio, yo quisiera soplar menos.
- Los pobres campesinos tienen mucho calor cuando labran la tierra; yo quisiera soplar más para poder darles frescura en su rostro y no soporten los rayos del sol.
- He visto a los aviones que están a punto de caerse y muchas personas mueren, yo quisiera que me des mucha fuerza para soplar mucho más y así salvar a tanta gente inocente.
- Algunas aves quieren desplazarse por temporadas a otros lugares, yo quisiera poder ayudarlas soplando para que ellas logren volar con más rapidez hacia su destino.
Muy bien, le dijo Dios al aire, yo veo que eres un ángel muy bueno y te solidarizas con los demás, tu fe podrá salvará a los hombres de la tierra, por eso yo te concederé todas tus peticiones, ahora si regresa y sigue ayudando a todos los seres.
El aire regresó a la tierra muy contento y siguió sus actividades diarias.
Otros cuentos infantiles que seguro que te gustan:
- Sueños de volar
- El maíz encantado
- Mi Jirafa
- Un milagro de la H que era muda
- La estrellita que quería ir a la escuela
¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)
Últimos comentarios sobre este cuento