Incesantes ruidos nocturnos hacen que la tregua, que debiera ser quien reine en la noche, nos impone una inquietante vigilia… Ora un desvelado gato maúlla en patios oscuros, ora los desvencijados muebles bostezan a coro con sus bisagras resecas… De pronto un viejo reloj recuerda su arduo trabajo de marcar las horas, con campanadas que tañen, lúgubres…
Incesantes ruidos nocturnos hacen que la tregua, que debiera ser quien reine en la noche, nos impone una inquietante vigilia… Ora un desvelado gato maúlla en patios oscuros, ora los desvencijados muebles bostezan a coro con sus bisagras resecas… De pronto un viejo reloj recuerda su arduo trabajo de marcar las horas, con campanadas que tañen, lúgubres…
Mas allá la veleta comprometida en marcar de qué lado sopla el viento pierde el juicio y hace que gire en derredor de su eje, como ebria y loca… Las sombras se mezclan con los ruidos y todo se va convirtiendo en un auténtico caos… La ciudad mientras tanto, trata de conciliar un sueño que cada vez es más difícil de concretar… Aquí y allá se oyen voces, chillidos de neumáticos sobre el pavimento, groseros insultos de seres desvelados por el alcohol y la droga. Asaltantes noveles, ocupados en hacer unos duros para conseguir el infausto alimento de sus vicios… La noche ya no es silencio, a lo lejos una mujer llora alguna pérdida, un niño intenta refugiarse en un portal porque el miedo lo alcanza, pero no tiene hogar ni amparo… Todo es causa del mismo efecto. Las tinieblas nocturnas nos acechan...
//alex
Tinieblas nocturnas...
Autor: Martha Susana
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Cuento publicado el 14 de Enero de 2014
Mas allá la veleta comprometida en marcar de qué lado sopla el viento pierde el juicio y hace que gire en derredor de su eje, como ebria y loca… Las sombras se mezclan con los ruidos y todo se va convirtiendo en un auténtico caos… La ciudad mientras tanto, trata de conciliar un sueño que cada vez es más difícil de concretar… Aquí y allá se oyen voces, chillidos de neumáticos sobre el pavimento, groseros insultos de seres desvelados por el alcohol y la droga. Asaltantes noveles, ocupados en hacer unos duros para conseguir el infausto alimento de sus vicios… La noche ya no es silencio, a lo lejos una mujer llora alguna pérdida, un niño intenta refugiarse en un portal porque el miedo lo alcanza, pero no tiene hogar ni amparo… Todo es causa del mismo efecto. Las tinieblas nocturnas nos acechan...
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