En la vida suceden eventos que te cambian la manera de pensar, de actuar o de ver las cosas. Dejas algo para emprender cosas nuevas, dejas personas o lo que tenias en mente iba a ser lo mejor para ti, para empezar otras, quizá también buscadas por ti pero aun no realizadas, o simplemente el destino te da una oportunidad para empezar un nuevo camino o dar un cambio a lo que venias haciendo.
Un punto de inflexión, en términos matemáticos, se da cuando una función cambia de pendiente, dejando de ser convexa o cóncava según sea el caso. En ese punto no es lo uno ni lo otro, en ese punto se da el cambio y pasa a ser algo. En ocasiones, la vida de cada uno de nosotros tiene ese punto de inflexión, anhelado, que te cambia la vida, en algunos casos para bien.
Hace unos meses, conversando con tres compañeros de clase que no veía en años, observe que cada uno de ellos había tenido un punto de inflexión en su vida, el primero de ellos, su novia, el segundo, su trabajo, y el tercero, la muerte de su padre.
Carlos era uno de mis mejores amigos, piurano de nacimiento pero limeño por costumbre, así se decía él cuando le preguntaban de donde era. En aquella noche, saliendo del trabajo, en un bar de San Isidro Carlos me cito para conversar dado que hace meses no nos habíamos reunido. Después de recordar las buenas épocas de la universidad y del tema infaltable, las chicas, de la universidad y de todo momento me comento que había encontrado a su “princesa”… le replique… ¡otra vez!. Bueno, le recuerdo un par de enamoradas a Carlos, chicas de la universidad, de un estilo de vida agitado, de una vida social llena de eventos y de poca modestia a su alrededor.
Carlos me decía que la chica que había conocido era “ LA” indicada, la que le había cambiado el estilo de vida y le había hecho poner los pies en la tierra pues admiraba de ella la modestia, inteligencia y autenticidad que Giovanna Anna proyectaba. En pocos meses ella le había confiado sus más preciados secretos, se había mostrado muy honesto con ella y como un libro abierto en contarle su vida, la confianza era tanta que quede gratamente sorprendido de escuchar lo que me comentaba Carlos. Lo sentía centrado, con las cosas claras, viendo en Giovanna un sustento emocional que había llegado a su vida para quedarse y ayudarlo a alcanzar las metas que tenpia en mente. Cansado de buscar su media naranja, el destino se la puso en el camino de una manera muy particular.
Lo curioso es la forma como se conocieron. Carlos salía de una conferencia en un Hotel de lima pues había asistido a ella para enterarse de unos cursos que esta universidad ofrecía. Entro a la sala, se sentó a escuchar atento la charla que allí se exponía. A la hora, Carlos dejo la sala pues recordó que tenía que asistir a una misa pero en la silla se quedo su blackberry junto con su estuche, y dentro de este una tarjeta con los datos de su empleo. Ya en casa, después del agitado día reparo que en su saco algo faltaba. Resignado, llamo a la empresa para cancelar su servicio. Al día siguiente, en su centro de trabajo, durante la mañana recibió una llamada de Giovanna Anna que comentaba que ella había encontrado su blackberry y que lo tenía en su poder. Carlos agradeció al cielo porque alguien haya encontrado su medio de comunicación, pues, la información contenida ahí era lo relevante. Anoto su teléfono para poder ubicarla al día siguiente pues el día en curso estaba harto atareado.
Al día siguiente, su jefe lo mando a hacer una visita a una empresa de telecomunicaciones y reunirse con la encargada del área de inversiones de nombre Giovanna Medina. Carlos no reparo en el nombre de esta persona y fue al encuentro. Luego de la reunión, grata por cierto, la cual no solo se baso en temas de trabajo sino en uno que otro tema personal, Carlos se despidió de ella y al momento de bajar recordó que había quedado en llamar a la persona que tenía su blackberry. Converso con ella, recordó que el nombre de ella era el mismo de la persona con la cual se había reunido hace unos minutos y le pidió la dirección de su oficina. Resulto que la dirección era la misma donde él estaba parado y Giovanna era la guapa señorita con la cual había acabado de conversar. Se volvió a identificar en la recepción y volvió a subir al piso donde antes había estado… cuando vio nuevamente a Giovanna le dijo: “Gracias por tener mi blackberry”… ella un tanto confundida solo atino a dárselo y a sonreír diciendo: ¡ qué pequeño es el mundo!
//alex
Puntos de inflexión…
Autor: Christiam Prado
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Cuento publicado el 04 de Noviembre de 2015
Un punto de inflexión, en términos matemáticos, se da cuando una función cambia de pendiente, dejando de ser convexa o cóncava según sea el caso. En ese punto no es lo uno ni lo otro, en ese punto se da el cambio y pasa a ser algo. En ocasiones, la vida de cada uno de nosotros tiene ese punto de inflexión, anhelado, que te cambia la vida, en algunos casos para bien.
Hace unos meses, conversando con tres compañeros de clase que no veía en años, observe que cada uno de ellos había tenido un punto de inflexión en su vida, el primero de ellos, su novia, el segundo, su trabajo, y el tercero, la muerte de su padre.
Carlos era uno de mis mejores amigos, piurano de nacimiento pero limeño por costumbre, así se decía él cuando le preguntaban de donde era. En aquella noche, saliendo del trabajo, en un bar de San Isidro Carlos me cito para conversar dado que hace meses no nos habíamos reunido. Después de recordar las buenas épocas de la universidad y del tema infaltable, las chicas, de la universidad y de todo momento me comento que había encontrado a su “princesa”… le replique… ¡otra vez!. Bueno, le recuerdo un par de enamoradas a Carlos, chicas de la universidad, de un estilo de vida agitado, de una vida social llena de eventos y de poca modestia a su alrededor.
Carlos me decía que la chica que había conocido era “ LA” indicada, la que le había cambiado el estilo de vida y le había hecho poner los pies en la tierra pues admiraba de ella la modestia, inteligencia y autenticidad que Giovanna Anna proyectaba. En pocos meses ella le había confiado sus más preciados secretos, se había mostrado muy honesto con ella y como un libro abierto en contarle su vida, la confianza era tanta que quede gratamente sorprendido de escuchar lo que me comentaba Carlos. Lo sentía centrado, con las cosas claras, viendo en Giovanna un sustento emocional que había llegado a su vida para quedarse y ayudarlo a alcanzar las metas que tenpia en mente. Cansado de buscar su media naranja, el destino se la puso en el camino de una manera muy particular.
Lo curioso es la forma como se conocieron. Carlos salía de una conferencia en un Hotel de lima pues había asistido a ella para enterarse de unos cursos que esta universidad ofrecía. Entro a la sala, se sentó a escuchar atento la charla que allí se exponía. A la hora, Carlos dejo la sala pues recordó que tenía que asistir a una misa pero en la silla se quedo su blackberry junto con su estuche, y dentro de este una tarjeta con los datos de su empleo. Ya en casa, después del agitado día reparo que en su saco algo faltaba. Resignado, llamo a la empresa para cancelar su servicio. Al día siguiente, en su centro de trabajo, durante la mañana recibió una llamada de Giovanna Anna que comentaba que ella había encontrado su blackberry y que lo tenía en su poder. Carlos agradeció al cielo porque alguien haya encontrado su medio de comunicación, pues, la información contenida ahí era lo relevante. Anoto su teléfono para poder ubicarla al día siguiente pues el día en curso estaba harto atareado.
Al día siguiente, su jefe lo mando a hacer una visita a una empresa de telecomunicaciones y reunirse con la encargada del área de inversiones de nombre Giovanna Medina. Carlos no reparo en el nombre de esta persona y fue al encuentro. Luego de la reunión, grata por cierto, la cual no solo se baso en temas de trabajo sino en uno que otro tema personal, Carlos se despidió de ella y al momento de bajar recordó que había quedado en llamar a la persona que tenía su blackberry. Converso con ella, recordó que el nombre de ella era el mismo de la persona con la cual se había reunido hace unos minutos y le pidió la dirección de su oficina. Resulto que la dirección era la misma donde él estaba parado y Giovanna era la guapa señorita con la cual había acabado de conversar. Se volvió a identificar en la recepción y volvió a subir al piso donde antes había estado… cuando vio nuevamente a Giovanna le dijo: “Gracias por tener mi blackberry”… ella un tanto confundida solo atino a dárselo y a sonreír diciendo: ¡ qué pequeño es el mundo!
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