Dormir es como el amor: algunos dicen dormirse cuando les da la gana, eligen la hora exacta en que dormirán, lo premeditan, hasta piensan en qué soñar, y lo realmente increíble es que en verdad lo sueñan, como si no fuera un escalofrío que sólo da cuando tenés trabajo por hacer, o es fruto del esfuerzo hecho durante todo el día. En mi particularmente pasa al igual que en el amor, vos siempre estás ahí con ganas de dormir, y no sos capaz, pero vaya a que tenga algún plan con mis amigos de trasnochar, o de pegarme a ver esa película que no me he podido ver por falta de tiempo, zas, comienzan a arderme los ojos. Es mágico como mi cuerpo quiere que me quede en casa, pero eso sí, al otro día tenés un partido importante y como proveniente de un plan premeditado del rival empieza a revolearse el estómago, y yo dando vueltas en la cama con esa ansiedad característica.
//alex
Insomnio
Autor: Harold Zuluaga
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Cuento publicado el 15 de Mayo de 2016
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