-No lo hagas
-Sí, debo hacerlo, es mi destino
Entonces se dejó su caer, la brisa acariciaba su cara, cada vez se acercaba más y más, hasta que llegó, llegó el momento, aquella luz blanca lo había dejado ciego, y sintió lo que jamás había sentido, un placer del que cualquier ser humano se consideraría indigno, había dejado todo atrás, se había inmolado por aquel pequeño momento, ¿pero realmente merecía la pena?
//alex
El acantilado
Autor: Gianfranco Mastogiovanni
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Cuento publicado el 30 de Mayo de 2017
-Sí, debo hacerlo, es mi destino
Entonces se dejó su caer, la brisa acariciaba su cara, cada vez se acercaba más y más, hasta que llegó, llegó el momento, aquella luz blanca lo había dejado ciego, y sintió lo que jamás había sentido, un placer del que cualquier ser humano se consideraría indigno, había dejado todo atrás, se había inmolado por aquel pequeño momento, ¿pero realmente merecía la pena?
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