Consiguió llegar pronto a pesar de que el sudor le impedía reconocer bien el camino. Tras la puerta apareció ella sudando de manera distinta.
—Lo siento mamá, lo siento –sollozaba el crío.
—Tu padre asustado por tu tardanza, salio a buscarte. Ya sabes lo que piensa de esta zona –respondía la madre de igual forma.
Una vez secos los dos al calor de las “hogueras”:
—No llores mamá, hoy los lobos no aúllan.
—No hijo, hoy no. Hoy están ocupados.
//alex
Aullidos
Autor: Juanjo Valcarcel
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Cuento publicado el 09 de Junio de 2013
—Lo siento mamá, lo siento –sollozaba el crío.
—Tu padre asustado por tu tardanza, salio a buscarte. Ya sabes lo que piensa de esta zona –respondía la madre de igual forma.
Una vez secos los dos al calor de las “hogueras”:
—No llores mamá, hoy los lobos no aúllan.
—No hijo, hoy no. Hoy están ocupados.
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