Recuerdo cuando comía de tu mano, aún era doméstico. Me acariciabas.
Hoy nadie se me acerca, por temor me pusieron cadenas; entónces ahora ladro y muestro la espuma rabiosa de mi boca. Es lo único que me queda luego de tu partida.
Que me crean salvaje, mejor así, pues no se acercará nadie a domesticarme, acariciarme y hacerme sufrir.
//alex
Doméstico
Autor: Virginia Marconi
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Cuento publicado el 24 de Febrero de 2012
Hoy nadie se me acerca, por temor me pusieron cadenas; entónces ahora ladro y muestro la espuma rabiosa de mi boca. Es lo único que me queda luego de tu partida.
Que me crean salvaje, mejor así, pues no se acercará nadie a domesticarme, acariciarme y hacerme sufrir.
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