Hoy he subido al tren para entretenerme. Me he sentado tranquilo, observando mi alrededor. Tanta gente... Tantos desconocidos...¡Es fantástico!. Podré disfrutar mucho mi viaje. Tengo 15 minutos hasta llegar a mi destino.
De pié viajan dos mujeres, una frente a otra. Desde mi asiento no puedo verlas bien y me levanto. Me situo casi entre las dos y las observo. La de mi izquierda viste vaqueros, camiseta roja y unas sandalias. El pelo negro, recogido en una coleta. Parece una mujer buena y sencilla.
Hoy he subido al tren para entretenerme. Me he sentado tranquilo, observando mi alrededor. Tanta gente... Tantos desconocidos...¡Es fantástico!. Podré disfrutar mucho mi viaje. Tengo 15 minutos hasta llegar a mi destino.
De pié viajan dos mujeres, una frente a otra. Desde mi asiento no puedo verlas bien y me levanto. Me situo casi entre las dos y las observo. La de mi izquierda viste vaqueros, camiseta roja y unas sandalias. El pelo negro, recogido en una coleta. Parece una mujer buena y sencilla.
La de mi derecha viste ropa sofisticada y el pelo cortado en zig-zag.
Lo mejor de este encuentro es la forma en que se miran. La de la derecha, busca humillar a su contraria mirándola fijamente. La de la izquierda finje no verlo, pero sus ojos están nerviosamente clavados en el suelo. ¡Que satisfacción para la pija!. Orgullosa levanta el mentón y sus ojos con gesto malévolo miran altaneros a todas partes para enseguida volver la vista a su víctima.
Torturada, la otra mujer baja del tren sin mirar a nadie.
Ocupo su lugar y me situo delante de la pija. Ella me mira coqueta, sabedora de su encanto. Decido castigarla un poco. Mi aspecto es cuidado. Despacio, me ajusto la corbata. Giro lentamente mi cartera. En el reverso puede leer claramente presidente de tal y tal. La miro con ojos fríos. Ella se pone nerviosa y se gira hacia otro lado. Baja en la siguiente parada con la mirada clavada en el suelo.
//alex
Cuento publicado el 16 de Abril de 2013
De pié viajan dos mujeres, una frente a otra. Desde mi asiento no puedo verlas bien y me levanto. Me situo casi entre las dos y las observo. La de mi izquierda viste vaqueros, camiseta roja y unas sandalias. El pelo negro, recogido en una coleta. Parece una mujer buena y sencilla.
De pié viajan dos mujeres, una frente a otra. Desde mi asiento no puedo verlas bien y me levanto. Me situo casi entre las dos y las observo. La de mi izquierda viste vaqueros, camiseta roja y unas sandalias. El pelo negro, recogido en una coleta. Parece una mujer buena y sencilla.
La de mi derecha viste ropa sofisticada y el pelo cortado en zig-zag.
Lo mejor de este encuentro es la forma en que se miran. La de la derecha, busca humillar a su contraria mirándola fijamente. La de la izquierda finje no verlo, pero sus ojos están nerviosamente clavados en el suelo. ¡Que satisfacción para la pija!. Orgullosa levanta el mentón y sus ojos con gesto malévolo miran altaneros a todas partes para enseguida volver la vista a su víctima.
Torturada, la otra mujer baja del tren sin mirar a nadie.
Ocupo su lugar y me situo delante de la pija. Ella me mira coqueta, sabedora de su encanto. Decido castigarla un poco. Mi aspecto es cuidado. Despacio, me ajusto la corbata. Giro lentamente mi cartera. En el reverso puede leer claramente presidente de tal y tal. La miro con ojos fríos. Ella se pone nerviosa y se gira hacia otro lado. Baja en la siguiente parada con la mirada clavada en el suelo.
Otros cuentos que seguro que te gustan:
- Los anteojos del abuelo
- Locura de amor infiel
- El hombre, la montaña y el tesoro
- Un pueblo fantasma más
- La niña del colegio
¿Te ha gustado este cuento? Deja tu comentario más abajo
(Nota: Para poder dejar tu comentario debes estar registrado.Todavía no lo estás? Hazlo en un minuto aquí)
Últimos comentarios sobre este cuento