Hace muchos años en una aldea muy lejana y pacífica habitaban artesanos y alquimistas que deseaban transcender y marcar la historia para el bien de la humanidad, un día se reunieron en un lugar especial del bosque y cada uno trajo elementos de la naturaleza como rocas, flores, madera, plumas, etc., con el propósito de construir conjuntamente un cuadro mágico, en el cual el espectador de nobles sentimientos lograra materializar sus sueños. Entonces procedieron a definir la clase de imagen que deseaban plasmar, determinando que lo más armonioso sería un paisaje, y es así como entre todos con sus diversos materiales fabricaron el cuadro más hermoso. Ahora la polémica era donde instalarlo; reflexionaron sobre las personas que visitan los museos y concluyeron que este no sería un lugar estratégico, así que después de mucho deliberar finalmente decidieron instalarlo en un mural de la plaza de mercado, ya que a este lugar concurrían personas humildes que realmente se merecían realizar sus sueños. Y fue así como un Sábado en la madrugada una comisión designada de la aldea se dispuso a instalarlo y observar desde lejos quien sería el primero en mirarlo, y efectivamente transcurrido poco tiempo una anciana que vendía legumbres por un momento sintió el impulso de alzar su rostro y su mirada se cruzo con el cuadro, inmediatamente deseo que sus nietos la visitaran y acompañaran, aunque fuera por un instante; como arte de magia los niños se encontraban cantando una ronda en el centro de la plaza y al escuchar: tres elefantes se columpiaban sobre la tela de una araña, la abuelita no podía de la alegría y se dirigió hacía sus nietos quienes alegremente se estrecharon entre sus abrazos y le manifestaron lo tanto que la querían y extrañaban, ya que ellos vivían a miles de kilómetros. De esta manera fueron muchas las personas de nobles sentimientos que lograron realizar sus sueños, pero no tardo en revelarse las propiedades del cuadro mágico y despertar envidia en algunos seres perversos que se querían apropiar de él. Desafortunadamente los artesanos no habían pensado en el lado oscuro de algunas personas; pero el cuadro por sus elementos había creado un mecanismo de defensa y cuando alguien intentaba bajarlo se encendía su marco de carbón quemando las manos del sustractor. Pero entonces un hombre malvado maquino la forma de bajarlo creando unas tenazas de hierro y planeó que a la media noche lo bajaría, y así lograría realizar todas sus fechorías y sería el hombre más poderoso del mundo, al hacerlo empezó a sentir deseos de indagar, porque elementos estaba constituido este cuadro, deseaba tocarlo y sumergirse en su hermoso paisaje, entonces acerco tanto su vista que su retina se desprendió y empezó a llorar lágrimas de sangre, porque este cuadro le reflejo su alma.
//alex
El Cuadro de la Envidia
Autor: Claudia Aguirre Hernandez
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Cuento publicado el 02 de Mayo de 2014
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