Era un día como tantos otros, el sol brillaba a lo alto, el paisaje majestuoso de la aldea, era testigo del ir y venir de las personas, que indiferentes a todo lo que no fueran ellos mismos, caminaban mecánicamente sumidas en sus propias cavilaciones.
Ella se encontraba inmersa en ese tumulto de individuos desconocidos que compartían las mismas calles, el mismo ambiente, respiraban el mismo aire, pero entre ellas existían abismos invisibles, infranqueables, y que como toda comunicación, en algunos casos, articulaban un tibio ‹buen día›, (si se tenían vistos anteriormente).
Cuantos más seres humanos veía a su alrededor, mas aislada se sentía, la soledad le dolía,… le calaba profundo, creía que se desgarraría por dentro por tanto dolor, las lágrimas corrían incontenibles por sus mejillas, la vida no tenía sentido…
En este estado de desesperación, elevó sus ojos al cielo y oró de ésta manera “Dios mío solo pido un poco de amor, es mucho pedir?”¿Será que puedes escucharme?
Después de este monólogo con el Creador, taciturna y desesperanzada, reanudó la marcha rumbo a su hogar.
Comenzó a percibir un impulso extraño que la arrastraba inexplicablemente hacia el cine de la ciudad, ella no podía creer lo que estaba experimentando, ya que no era afecta a esta clase de pasatiempo, pero se dejó llevar y como sin darse cuenta se encontró viendo la película que en la sala exhibían.
Se preguntaba ¿qúe estoy haciendo acá? ¿Qué sentido tiene encontrarme aquí viendo una película que ni siquiera había escuchado el título?
La trama plantea una historia idealista y maravillosa en sus premisas, de a ratos algo exagerada, aunque muy noble y altruista en sus convicciones y en sus enseñanzas que enciende una luz de esperanza ante la posibilidad de practicar la medicina con más humanitarismo.
La idea ronda sobre un hombre que no encontraba sentido a su vida, y quería suicidarse, al decidir internarse él mismo en una clínica, ayudó a un paciente a resolver su problema, descubre que eso era lo que debía hacer para darle sentido a su existencia. Ayudar al prójimo se convirtió en su principal prioridad y estudió la carrera de medicina para lograr su sueño. Su técnica era de hacer reír a las personas, pensaba que pasara lo que pasara, tuvieran siempre una sonrisa en su cara, eso para el era una victoria.
En el transcurso del film, ante tantas muestras de amor incondicional, Ella se fue armonizando, ya no se sentía sola y sin afecto, su emoción crecía, y las lágrimas volvieron a surcar su rostro, esta vez ya no eran de amargura sino de agradecimiento, entusiasmo y alegría por percibir que Dios había escuchado su plegaria, que Él se encontraba muy cerca, tanto como su imaginación nunca se atrevió a imaginar. Su corazón no cabía en su pecho del amor que estaba recibiendo. La emoción era muy grande, nunca pensó recibir una respuesta tan inmediata y clara como le había llegado.
El Creador se vale de innumerables herramientas para demostrarnos cuanto nos ama y cuán cerca está, su energía está en todo y en todos, solo debemos aceptar que entre ÉL y nosotros, solo se encuentra la mente.
//alex
Un encuentro con Dios
Autor: Greys Derie
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Cuento publicado el 24 de Noviembre de 2015
Ella se encontraba inmersa en ese tumulto de individuos desconocidos que compartían las mismas calles, el mismo ambiente, respiraban el mismo aire, pero entre ellas existían abismos invisibles, infranqueables, y que como toda comunicación, en algunos casos, articulaban un tibio ‹buen día›, (si se tenían vistos anteriormente).
Cuantos más seres humanos veía a su alrededor, mas aislada se sentía, la soledad le dolía,… le calaba profundo, creía que se desgarraría por dentro por tanto dolor, las lágrimas corrían incontenibles por sus mejillas, la vida no tenía sentido…
En este estado de desesperación, elevó sus ojos al cielo y oró de ésta manera “Dios mío solo pido un poco de amor, es mucho pedir?”¿Será que puedes escucharme?
Después de este monólogo con el Creador, taciturna y desesperanzada, reanudó la marcha rumbo a su hogar.
Comenzó a percibir un impulso extraño que la arrastraba inexplicablemente hacia el cine de la ciudad, ella no podía creer lo que estaba experimentando, ya que no era afecta a esta clase de pasatiempo, pero se dejó llevar y como sin darse cuenta se encontró viendo la película que en la sala exhibían.
Se preguntaba ¿qúe estoy haciendo acá? ¿Qué sentido tiene encontrarme aquí viendo una película que ni siquiera había escuchado el título?
La trama plantea una historia idealista y maravillosa en sus premisas, de a ratos algo exagerada, aunque muy noble y altruista en sus convicciones y en sus enseñanzas que enciende una luz de esperanza ante la posibilidad de practicar la medicina con más humanitarismo.
La idea ronda sobre un hombre que no encontraba sentido a su vida, y quería suicidarse, al decidir internarse él mismo en una clínica, ayudó a un paciente a resolver su problema, descubre que eso era lo que debía hacer para darle sentido a su existencia. Ayudar al prójimo se convirtió en su principal prioridad y estudió la carrera de medicina para lograr su sueño. Su técnica era de hacer reír a las personas, pensaba que pasara lo que pasara, tuvieran siempre una sonrisa en su cara, eso para el era una victoria.
En el transcurso del film, ante tantas muestras de amor incondicional, Ella se fue armonizando, ya no se sentía sola y sin afecto, su emoción crecía, y las lágrimas volvieron a surcar su rostro, esta vez ya no eran de amargura sino de agradecimiento, entusiasmo y alegría por percibir que Dios había escuchado su plegaria, que Él se encontraba muy cerca, tanto como su imaginación nunca se atrevió a imaginar. Su corazón no cabía en su pecho del amor que estaba recibiendo. La emoción era muy grande, nunca pensó recibir una respuesta tan inmediata y clara como le había llegado.
El Creador se vale de innumerables herramientas para demostrarnos cuanto nos ama y cuán cerca está, su energía está en todo y en todos, solo debemos aceptar que entre ÉL y nosotros, solo se encuentra la mente.
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