No era una tarde cualquiera, todos lo sabíamos. De la habitación sale el medico. Su cara lo decía todo.
Familiares y amigos se abrazaban llorando desconsoladamente, la abuela Maria todavía no lo podía asimilar, su marido Valentino miraba para todos lados sin entender aun el mensaje del doctor. Ese mensaje que nadie hubiera deseado escuchar o al menos no estar vivo para cuando suceda.
No era una tarde cualquiera, todos lo sabíamos. De la habitación sale el medico. Su cara lo decía todo.
Familiares y amigos se abrazaban llorando desconsoladamente, la abuela Maria todavía no lo podía asimilar, su marido Valentino miraba para todos lados sin entender aun el mensaje del doctor. Ese mensaje que nadie hubiera deseado escuchar o al menos no estar vivo para cuando suceda.
Mientras el medico intentaba seguir anunciando su veredicto con una manera extraña al explicar.
Yo observaba no sé si era porque todavía no creía que eso me podía estar sucediendo o porque todavía podía sentir que él estaba vivo. Llega el día del funeral. Todos vestidos de negro , llorando y diciendo que se iban a despedir.
Ese lugar frio, siniestro, negativo, ¡Por qué están todos acá ? acaso no se dan cuenta que eso solo es la carrocería de una persona? nada más...
De nada servían ya mis palabras, mis gestos o intento de comunicación ya nadie me oía, veía, o sentía. El motivo no lo sé, supongo que porque estaban todos muy distraídos como para prestarme atención.
Me acerco a la tumba para integrarme a todo el resto.
Leo la lápida que decía lo siguiente:
PABLO CHILA
“Aunque ya no esté aquí con nosotros, el recuerdo de las cosas que hizo será imborrable”
FAMILIA Y AMIGOS
//alex
Seres Inmortales
Autor: Malena
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Cuento publicado el 19 de Febrero de 2016
Familiares y amigos se abrazaban llorando desconsoladamente, la abuela Maria todavía no lo podía asimilar, su marido Valentino miraba para todos lados sin entender aun el mensaje del doctor. Ese mensaje que nadie hubiera deseado escuchar o al menos no estar vivo para cuando suceda.
Familiares y amigos se abrazaban llorando desconsoladamente, la abuela Maria todavía no lo podía asimilar, su marido Valentino miraba para todos lados sin entender aun el mensaje del doctor. Ese mensaje que nadie hubiera deseado escuchar o al menos no estar vivo para cuando suceda.
Mientras el medico intentaba seguir anunciando su veredicto con una manera extraña al explicar.
Yo observaba no sé si era porque todavía no creía que eso me podía estar sucediendo o porque todavía podía sentir que él estaba vivo. Llega el día del funeral. Todos vestidos de negro , llorando y diciendo que se iban a despedir.
Ese lugar frio, siniestro, negativo, ¡Por qué están todos acá ? acaso no se dan cuenta que eso solo es la carrocería de una persona? nada más...
De nada servían ya mis palabras, mis gestos o intento de comunicación ya nadie me oía, veía, o sentía. El motivo no lo sé, supongo que porque estaban todos muy distraídos como para prestarme atención.
Me acerco a la tumba para integrarme a todo el resto.
Leo la lápida que decía lo siguiente:
PABLO CHILA
“Aunque ya no esté aquí con nosotros, el recuerdo de las cosas que hizo será imborrable”
FAMILIA Y AMIGOS
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